Cómo Convertirte en un Líder más Humano

Con frecuencia hay una pregunta que como líder sueles hacerte… ¿Cómo puedo tomar las duras decisiones que conlleva mi responsabilidad como líder, a la par que seguir siendo un gran ser humano?…

Al parecer en algunas ocasiones podemos tener la falsa idea de que tenemos que elegir entre una y otra forma, entre ser «una buena persona» o ser un/a líder efectivo, pero como digo, es una falsa dicotomía… actuar desde la bondad del ser humano y desarrollar un liderazgo efectivo no son conceptos mutuamente excluyentes, y de hecho, esa efectividad que buscamos se logra cuando nuestras intenciones están fundamentadas en el «Ser»… en ocasiones tomar decisiones difíciles suele ser un modo más humano de hacer las cosas (siempre dede una mirada sistémica).

De hecho, según los autores Rasmus Hougaard and Jacqueline Carter (Compassionate Leadership: How to Do Hard Things in a Human Way and The Mind of the Leader – How to Lead Yourself, Your People, and Your Organization for Extraordinary Results.) hay 2 ingredientes clave que debemos tener presentes para armonizar estos 2 puntos: sabiduría y compasión.

Ellos hablan de un Liderazgo Sabio y Compasivo, entendiendo por «Sabiduría» el tener un conocimiento profundo de lo que motiva a las personas y a la vez tener el coraje para ser transparente y hacer lo que se tiene que hacer, incluso cuando resulta incómodo. Y si hablamos de compasión, lo entendemos como la cualidad de mostrar un interés y cuidado genuinos hacia el otro, con la intención positiva de apoyar y ayudar.

En su estudio sobre lideres y empleados de más de 5.000 empresas en casi 100 países han mostrado el enorme poder de la sabiduría y la compasión. Por una parte, los empleados con lideres que mostraban o bien sabiduría o bien compasión han corroborado experiencias positivas en todos los ámbitos. Dicen disfrutar de su trabajo y están comprometidos con sus puestos y menos proclives al «burn out» .

Sin embargo, cuando el líder ha mostrado ambos componentes (sabiduría y compasión), el impacto en el bienestar de los empleados y en la productividad ha sido brutal. El índice de satisfacción del empleado es 86% superior en estos casos versus aquellos empleados que no muestran estas 2 cualidades claves. Claramente en estos casos, el resultado es mucho más que la suma de las partes.

La cuestión es que actualmente no resulta tan frecuente encontrar esta combinación mágica en nuestros líderes actuales. (y es precisamente la que va a marcar una diferencia en la sostenibilidad de los resultados).

Para llegar a ese estilo de liderazgo se requiere previamente desaprender el concepto «tradicional» de liderazgo y , al mismo tiempo, entender con claridad lo que significa ser humano.

Para explicarlo de forma simple… distinguimos entre «dirigir a otros» (ejercer un control ejecutivo sobre las personas) y «liderar» (mirar y escuchar a los demás, establecer una dirección y dejar de controlar lo que sucede después de eso). Para muchos «lideres» esta parte resulta especialmente compleja quizás porque no han trabajado previamente la confianza en su gente (elemento fundamental para que este liderazgo se desarrolle).

El primer paso tiene que ver con reflexionar sobre cual es el rol como líder ; que se espera de cada uno… El líder no es necesariamente el que toma las decisiones solo o la persona mas lista del equipo…esa que se le suponen todas las respuestas.. de hecho si en un equipo esto sucediera asi, habría que empezar a tener cuidado. Realmente una cultura de liderazgo implica compasión y compromiso para aceptar muy diversas perspectivas lo que lleva directamente al desarrollo de la creatividad de tu gente, a una productividad mas enfocada y a crear el entorno para la gestión de su felicidad.

Si ejercemos este tipo de enfoque queda claro que no somos «el título»; somos seres humanos que necesitamos conectar los unos con los otros desde ese nivel de humanidad. Y para eso podemos apoyarnos en 4 comportamientos:

  1. Aplica las 2 reglas básicas de las relaciones

Si vamos a la raíz de la palabra compasión, se suele definir como un sentimiento humano que se manifiesta desde el contacto y la compresión del sufrimiento de otro ser. Implica el deseo y la acción de aliviar, reducir o eliminar por completo la situación dolorosa.

Si lo aplicamos al entorno empresarial, se podría definir como el deseo de ver a otros felices y preparados para pasar a la acción que les lleve a esa felicidad. De alguna forma estamos hablando de la «regla de oro» = trata a los demás como te gustaría ser tratado a ti.

Esta regla es un primer paso válido para poner en marcha esa compasión, dado que estamos ya teniendo en cuenta el punto del otro. Si embargo, todavía es mucho mas eficaz aplicar la «regla de platino» = trata a los demás como esperan y gustan ser tratados. Esto requiere de ti altas dosis de empatía para realmente conocer el mundo y la perspectiva del otro y entender lo desafiante de cada situación desde su punto de vista. (que puede ser muy diferente al tuyo). Eso si…sin cometer nunca el error de pensar que sabes cual es realmente la experiencia o el sentimiento del otro…. eso requiere de tu parte saber preguntar y saber escuchar en su más amplio significado.

2. Escucha de forma activa

No es casualidad que tengamos 2 orejas y una boca ¿Cierto?… Como persona, cuando escuchas realmente a la otra persona, ésta siente que está presente para ti y que la escuchas, lo que está yendo directamente a satisfacer una de las necesidades primarias como seres humanos.

Toma la decisión de escuchar conscientemente y al 100% de tu ser, con una mente abierta (sin prejuicios ni etiquetas ni precipitación) y con la disposición de entender. Con ello no solo tú aumentas tu conocimiento, sino que tienes más elementos para poder ayudar o apoyar al otro.

Cuando tengas una conversación importante, reserva siempre un tiempo para prepararla; identifica claramente tu intención y el objetivo esperado de la misma; selecciona un entorno adecuado que te permita estar presente al 100% y escuchar adecuadamente y mantén una clara disposición de entender lo que la otra persona quiere y/o siente en lugar de sólo focalizarte en el supuesto problema.

3. Pregúntate a ti mismo…¿Cómo puedo apoyar?…

Una de las formas de ejercer la compasión es precisamente hacerte esta pregunta para cada persona con la que quieras generar un compromiso. Reflexiona acerca de qué situaciones pueden ser desafiantes para ella y cuales convenientes.

Piensa acerca de qué tipo de apoyo o soporte puede necesitar para superar sus desafíos; piensa que tipo de impulso puede necesitar para tener más auto conciencia acerca de sus capacidades para superar sus dificultades. Este tipo de preguntas y sus posibles respuestas antes de una reunión con esa persona te ayudará a generar una interacción de persona a persona basada en su crecimiento y desarrollo profesional y personal.

4. Empuja y estimula a tu gente para que vean todo su potencial

Los seres humanos queremos ser reconocidos por nuestro desempeño…es una de las necesidades mas básicas; y es por eso que un líder efectivo valora y reconoce lo que cada persona de su equipo es hoy pero, sobretodo, valora y ve su potencial, por lo que toma como tarea ayudarles a darse cuenta de ello.

No siempre es tarea fácil, especialmente si la persona ya tiene un buen desempeño… podría parecer que pedirle aun mas pudiera ser motivo de frustración… (lo cual no ocurrirá si hemos seleccionado y apoyado el desarrollo de una mentalidad de crecimiento en nuestra gente).

Este es ese punto en el que hay que tener claro que liderar no va de contentar a las personas y ponérselo fácil siempre. Un líder trabaja y apoya a su gente haciéndoles ver una luz en aquellos retos que no quieren afrontar fácilmente. Llevarles a que desarrollen su «kilometro extra» es una forma de cuidar de ellos.

¿Resultado?

Lo que se está planteando es ejercer un liderazgo mas humanista , de tal forma que podamos generar una cultura donde las personas ponen el foco en crear relaciones interpersonales de confianza y de persona a persona.

Recuerda que como líder tus decisiones y comportamientos tienen un impacto muy alto en tu equipo. Cuando lideras no solo tienes «poder» sobre el trabajo que realizan sino que además, tienes una gran influencia en la manera en como se sienten tratados.

Es por eso que, además de tu enfoque estratégico y tu orientación a resultados, no puedes dejar de lado esa gran responsabilidad…. no vas a poder evitar tomar decisiones duras en ocasiones pero hazlo siempre desde tu humanidad (tal y como la hemos visto aquí), para generar una experiencia positiva en tu gente y favorecer su sentido del compromiso.

Liderar es una Actitud de 365 días al año, 24 horas al día… y afortunadamente, es un desafío que se puede entrenar y desarrollar… Si quieres saber como… ¡Hablemos!

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